Memento.




Resumiendo, no hay nada que decir, las letras se van, las palabras no llegan, los días se acortan hasta perder la respiración. Era una mañana más en la región metropolitana, era smog que invadía los pulmones para luego dejarlos vacíos, vacíos de un extremo a otro. Había trazos sin continuar, líneas que no terminaban de conformar un todo, y yo en mi totalidad al descubierto, con esa luz que enceguecía hasta el punto de no querer más abrir los ojos. Era un día cualquiera, era Enero, era un año más el que acortaba mi vida, un minuto más cerca de la muerte, sesenta segundos llenos de vida. Era tiempo que se me iba de las manos.

En resumen, era media mañana con sobredosis de cafeína, nicotina e insomnio, mala combinación. Búsquedas efímeras de trozos de una vida en stock, un rompecabezas que no terminaba de armarse, había piezas perdidas que quizá eran irrecuperables. Era un apellido que no podía recordar, un nombre sin rostro, consonantes extraviadas entre las vocales de la ausencia.

¿Recordaré algún día quién soy?

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